¿Cuánto tiene que ver nuestro estilo de conducción con la fiabilidad de nuestro coche? ¿Hasta qué punto podemos evitar que nuestro vehículo falle con nuestra manera de conducir?

A veces que el coche encienda un testigo resulta inevitable. No obstante, saber cómo funciona y de qué manera podemos conducir mejor nos puede salvar de más de un apuro y de facturas de varios ceros en el taller.

Te traemos los mejores consejos para alargar la vida de tu coche.

Espera a que el motor se caliente

Utilizar un motor de combustión en su rango de temperatura de funcionamiento es clave, o en otras palabras, hay que evitar utilizar el coche con la mecánica aún fría.

Subir demasiado las revoluciones nada más arrancar no es el comportamiento más favorable para el motor de tu coche. Por eso, si es posible, es recomendable esperar un par de minutos antes de iniciar la marcha para que el motor alcance una temperatura operativa óptima.

Además, conviene no forzar el motor al menos durante los primeros 10 minutos desde el arranque.

Evita los recorridos cortos

En relación con lo anterior, los trayectos cortos son los más perjudiciales para un vehículo. La respuesta al porqué es sencilla: el aceite no lubrica convenientemente todos los elementos y el motor funciona en un rango de temperatura poco óptimo.

Si esta circunstancia no se puede evitar, es recomendable hacer lo que comentamos en el punto anterior: esperar un par de minutos a que el motor alcance cierta temperatura antes de iniciar la marcha.

Ojo al enfriamiento del turbo.

Si el coche tiene turbocompresor, además de en el inicio de la marcha, es recomendable también tener cuidado una vez se ha completado el viaje.

En este sentido y si se quiere que la pieza dure, se debe esperar con el motor en ralentí un par de minutos antes de apagarlo por completo.

La razón es que el turbo debe enfriarse progresivamente ayudado por el aceite en circulación. Si el motor se apaga, el flujo de aceite también parará y se generará suciedad y carbonilla entre las aspas del turbo, acelerando su envejecimiento y llevando a una potencial ruptura.

Utiliza el coche en el rango de revoluciones adecuado.

Llevar el coche en la marcha adecuada y con el número de revoluciones conforme a su combustible es fundamental para alargar la vida del motor.

En un coche gasolina se recomienda un régimen en torno a las 2500-3000 vueltas. Si es diésel, se sitúa en torno a las 2000 vueltas. Acelerar por debajo de este número de manera frecuente acabará por producir una combustión de peor calidad y generar problemas para sistemas como la válvula EGR o el filtro antipartículas.

¿Tu coche es diésel? Ojo a los calentadores

Es muy importante al arrancar un vehículo diésel esperar a que los calentadores hagan su trabajo. Éste no es otro que poner la cámara de combustión a una temperatura óptima para el encendido.

No hacerlo perjudicará a la larga a esta pieza y conllevará el cambio de la misma. Además forzará a la batería y al motor de arranque, que se verán obligados a hacer un trabajo mayor para poner el motor en marcha.

Evita vicios perjudiciales.

En otro de los artículos de nuestro blog te contábamos 7 averías que provocamos los conductores a nuestros coches. Tener en cuenta que ciertos vicios pueden ser muy perjudiciales para nuestros vehículos también podrá alargar mucho la vida de éstos.

Así, hay que evitar conducir con el pie permanentemente pegado al pedal del embrague o con la mano encima de la palanca de cambios para evitar desgastes y holguras en estos elementos.

No está relacionado directamente con la conducción, pero tener mala memoria y no revisar los niveles de refrigerante o lubricante también puede ser muy perjudicial a la larga. Conducir con bajo nivel de aceite puede causar directamente el gripado y necesidad de sustitución del motor.

Lo mismo ocurre con las presiones de los neumáticos: conducir fuera de los rangos establecidos pone también en compromiso no sólo a las gomas, sino también a suspensión, dirección, palieres o retenes.

No apures el depósito.

La ley de la gravedad también hace su universal efecto en el depósito de combustible de nuestros coches, llevando las impurezas al fondo. Si apuramos demasiado nuestro depósito constantemente, acabaremos por llevar estas impurezas también hacia el motor, ocasionando daños a inyectores o bomba de inyección.

Es cierto que también existe un filtro de combustible y que por hacerlo una única vez tampoco pasa nada, pero al igual que en el resto de puntos anteriores, en la repetición está el potencial problema.

Cuidado al aparcar.

Si nuestro coche duerme en la calle, es importante que sepamos dos o tres trucos que pueden evitar futuros daños y visitas al taller.

El primero es que, al dejar el coche en una pendiente pronunciada, todo el aceite del motor fluirá en la dirección de la inclinación de la rampa, dejando sin lubricante parte de la mecánica.

Al arrancar, la bomba de aceite hará su trabajo y enviará el líquido a todas las partes del motor,  pero durante unos segundos parte de los engranajes, juntas y bielas permanecerán con un baño insuficiente de aceite. Por eso, esta práctica continua puede producir daños a la larga.

Otro consejo es dejar las ruedas lo más rectas posible. Si apagamos el motor con la dirección girada a uno de los lados, dejaremos llantas y neumáticos expuestos a un golpe que dañará todo el sistema de giro del vehículo.

Por último, deja suficiente espacio para los vehículos de tu alrededor si aparcas en batería. Hacerlo reducirá las posibilidades de que tu vecino de plaza deje un recuerdo en la carrocería de tu coche.