Dana, Elsa, Gloria… No son las últimas princesas Disney, aunque alguna también, sino los nombres de las borrascas que estamos sufriendo esta temporada de invierno. Que tengan nombre ya nos hacen presuponer su virulencia: provocarán al menos un aviso naranja con vientos fuertes y se quedarán con nosotros un tiempo considerable.

Cuando en nuestra rutina diaria tenemos que coger un coche, notaremos la presencia del viento inmediatamente. Nuestro vehículo reaccionará de manera diferente y tendremos que estar preparados para maximizar nuestra seguridad.

Te traemos los mejores consejos para conducir con viento.

Reducir la velocidad

Bajar la velocidad es el principal y primer consejo que hay que tener en cuenta. Los neumáticos se agarrarán mejor al asfalto y podrás reaccionar con más tiempo a los movimientos que realice el coche por el viento.

Utiliza marchas cortas

Ir con las revoluciones más altas también aumenta la capacidad de control del coche. Cuando notes rachas de viento recuerda que es preferible utilizar una marcha menos para poder llevar el coche más sujeto.

Circula por el centro

Ir por el centro de la calzada y de tu carril te dará margen para corregir los bandazos que produzca el viento y no acabar invadiendo el carril contrario.

Conduce con suavidad

Es el consejo que se hace extensible a todas las condiciones meteorológicas adversas. No hacer movimientos bruscos con el volante ni provocar frenazos o acelerones también reducirá el riesgo de obtener a cambio reacciones repentinas y no esperadas.

Ten cuidado en los adelantamientos

Adelantar con viento supone encontrarse de nuevo con él al terminar la maniobra. Es importante saber primero, antes de empezar a pasar al vehículo que nos precede, cuál es la dirección del viento.

Si la conocemos, es fácil anticiparse con el volante y contrarrestar el empuje de la racha tanto antes como después.

Ten cuidado en túneles y puentes

En los túneles, lógicamente, el viento desaparece. No hay que olvidarse del peligro y saber que volverá a aparecer una vez fuera. En este caso la precaución que hay que tener es mayor, ya que las condiciones climáticas o de viento pueden cambiar a la salida.

En los puentes, sin embargo, el viento aumenta. No hay taludes ni árboles que nos protejan y estamos más expuestos al aire.

Ojo a los objetos en la calzada

Los obstáculos son más comunes en carreteras secundarias pero también pueden aparecer en vías principales. Hojas, matorrales o incluso señales arrancadas son algunos ejemplos de objetos movidos por el viento y que pueden estar en nuestro camino. La precaución será de nuevo nuestra aliada.

Agarra el volante con las dos manos y con firmeza

Llevar una buena postura al volante nos ayudará a responder satisfactoriamente a cualquier maniobra inesperada. Es fácil seguir los cánones que nos enseñaban en la autoescuela: manos a las tres y cuarto o a las diez y diez. Tendremos mucho más control y nos ayudará a estar centrados en las reacciones de nuestro coche.