Comenzamos por el principio. Los comúnmente conocidos como “muscle cars” tienen su origen en la década de los 60. Los coches americanos cuentan con numerosos amantes para los que un bloque V8 es casi una religión a seguir. Fue la época dorada para grandes iconos como el Chevy del 57, el Cadillac del 59 o el Pontiac de 1969. ¿Llamativos? Puede ser. ¿Únicos? Por supuesto.

Han pasado ya 40 años de esos motores sobrepotenciados pero su esencia sigue presente en numerosos modelos actuales. Y no hablamos de modelos de segunda mano conservados en perfecto estado, sino de vehículos nuevos con frontales cromados, llantas de 22” y acabados de competición.

Y es que el verdadero placer de conducir un modelo de este tipo, además de por sus prestaciones, es por su significado histórico. Ponerse al volante de un Ford Mustang o un Chevrolet Corvette es un lujo para cualquiera, pero sobre todo para los amantes de competiciones como la NASCAR o las 24 horas de Le Mans.

 

Bien, la introducción ya está hecha. ¿Ponemos cara a los modelos que marcaron una generación? Ahí van:

Coche americano mustang

Ford Mustang

No existe una buena película de acción sin una persecución de coches que incluya un Ford Mustang. El deportivo americano por excelencia se ha convertido también en uno de los deportivos más vendidos en Europa y en todo el mundo, incluido España.

¿La causa? muy simple, el Mustang ofrece una de las mejores relaciones entre potencia/precio actuales del mercado. Por menos de 35.000€ se puede acceder a un Mustang V6 con 418 CV y kit original Roush Performance que aporta una estética brutal.

Aunque los gustos son algo muy subjetivo, hay ocasiones en que es indiscutible ponerse de acuerdo. En los coches sucede cuando guardan unas proporciones concretas unidas a un buen diseño y, unidas ambas, aportan una armonía.

El Mustang pertenece, indiscutiblemente, a este grupo. Solo hace falta apreciar su inconfundible capó alargado, un estilizado toque deportivo que aporta el toque provocativo sin caer en lo radical.

En definitiva, este pony car es un modelo de Ford se ha convertido en una cultura y en un icono del mundo del automóvil que sigue renovándose.

Corvette C5

bloque V8 con 344 CV de potencia

Chevrolet Corvette

Desde el mítico C1 hasta el brillante ZR1. El Chevrolet Corvette es uno de los deportivos americanos que más fanáticos tiene alrededor del mundo.

Y no es para menos. El Corvette es considerado el primer deportivo estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial. Nació gracias al jefe de diseño de General Motors, Harley  J. Earl, quien bocetó un deportivo con carrocería de fibra de vidrio y seis cilindros en línea capaces de alcanzar los 150 CV.

Varias generaciones dieron como resultado uno de los modelos más especiales de la firma, el Chevrolet Corvette C5. Versión creada desde cero supuso una renovación radical del modelo, desde el bastidor hasta el motor LS1. Todo era de estreno para el Corvette C5, incluyendo elementos de fibra de carbono, el Head up Display o la suspensión Magnetic Ride Control.

DODGE CHALLENGER

Dodge Challenger

El Dodge Challenger comenzó a comercializarse a finales de 1969. Aunque fue uno de los últimos modelos en integrarse dentro de los muscle cars no tardó en convertirse en un icono de esta categoría.

Quizás ese éxito se debió a la gran variedad de motorizaciones disponibles. En total, la oferta inicial se componía de nueve opciones diferentes. Ocho de ellas tenían ese bloque V8 hegemónico. Un motor que era capaz de dar desde los 230 CV hasta los 390 CV.

Dentro de sus 40 años de trayectoria no todo fue una producción en cadena ininterrumpida. Varias crisis afectaron al Dodge Challenger estando más años en parón que en producción. En total serían quince años de producción y 25 años en pausa.

Tesla S

Tesla Model S

Quizás incluir el Tesla Model S puede resultar ofensivo para los que adoran los coches míticos estadounidenses, pero es necesario decirlo. El Tesla Model S es un muscle car.

No es un automóvil deportivo, y quizás tampoco un sedán deportivo. Es injusto compararlo con Lamborghinis y AMGs, o incluso con los coches de lujo en un rango de precios similar. Y es que, como un muscle car, es revolucionario y funciona.

Piénsalo objetivamente. El Model S marca todas las casillas de la definición de los muscle cars salvando el motor V8. Lógicamente, no tiene cilindros. Es un gran sedán familiar estadounidense con un motor grande y ruidoso. Acelera espectacularmente cuando el semáforo se pone en verde y puede integrarse con el resto de coches de la ciudad. Quizás sea la nueva era de los muscle cars estadounidenses.

En Automoviles Alhambra tenemos una selección de coches americanos para los amantes de los coches que destilan historia.